Amor perfecto

Henry Calderón / Voz del Asociado /

Febrero es conocido durante muchos años como el mes del amor. Independientemente de como nació esta celebración, muchas parejas o enamorados que celebran el día del amor y la amistad, buscan hacer algo especial, como regalos o ciertos detalles que se dejan de hacer el resto del año.

Una pareja de enamorados octogenarios han mantenido vivo su amor a pesar de que él vive en Alemania y ella en Dinamarca, lo que los separa son quince minutos de distancia de un país a otro.

Debido a la pandemia se cerró la frontera de ambos países para evitar la propagación del virus. Pero eso no fue obstáculo y todos los días a una hora exacta se ven en la frontera para hacer un picnic en un espacio tranquilo.

Él pedalea desde Alemania en su bicicleta eléctrica llevando los snack y ella llega en su automóvil, con café, una mesa y sillas.

“Estamos aquí por amor”, afirma él. “El amor es lo mejor del mundo”, comentó.

Una historia que a más de uno le parece hermosa, sacando un suspiro y decir ese si es amor perfecto.

La verdad es un amor pasajero, porque algún día se acabará.

A veces nos enfocamos en las cosas equivocadas cuando se trata del amor, pero se tiene que recordar que el molde del “Amor Perfecto” no se encuentra en otra persona, sino más bien en conocer al Dios Eterno, por cuanto a través de Jesucristo encontramos el “Amor Perfecto” y verdadero que no tiene fronteras, porque Él es amor.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él”.  (Juan 3:16-17 RV1960).

Cuando se experimenta el amor de Cristo, a través de sus enseñanzas y el sacrificio en la cruz por el perdón de los pecados de la humanidad, para todos aquellos que lo aceptan como su Señor y Salvador, encontramos el “Amor Perfecto” de Dios.

Un Jesús resucitado, que invita amar a los enemigos, que enseña a no estar enojados con el prójimo, a no juzgar a los demás, a no estar afanosos ni ansiosos, nos da un amor benigno, un amor que no tiene envidia, un amor no jactancioso, un amor que no se cree más que nadie, un amor no orgulloso, un amor que nos ayuda a soportar todo.

Y qué más decir, nos invita a tener una relación íntima con Él en la oración, dando promesas verdaderas con su Palabra por medio del Espíritu Santo.

Para disfrutar de ese “Amor Perfecto”, se tiene que leer y escudriñar su Palabra con fe, en sometimiento y obediencia.

Por eso, nos vestimos con el amor de Cristo, que es el mejor lazo de unión.

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios y Dios en él” (1 Juan 4:16 RV1960).