Bendiciendo a los hijos

Henry Calderón / Asociado /

Pasado los Juegos Olímpicos de Japón, hay una disciplina que me llama mucho la atención y es la carrera de relevos de atletismo.

Es una carrera en la que los miembros de un equipo deben turnarse para realizar una misma actividad, el corredor recorre una distancia determinada, luego pasa al siguiente corredor un barra cilíndrica llamado “testigo” y así sucesivamente hasta que se complete la distancia de la carrera o lleguen a la meta.

El Apóstol Pablo, nos habla mucho de que la vida del cristiano es como una carrera, en donde hay que tener perseverancia, el premio que se va a obtener es la vida eterna

“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis?”  (1 Corintios 9: 24 RV1960).

Esta es una carrera, que como cristianos emprendemos, unos hace mucho tiempo y otros con menos tiempo, pero todos con la fe de llegar a la misma meta.

Podemos comparar el “testigo”, con la enseñanza de la Palabra del Señor a nuestros hijos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, pero a la vez enseñándoles con el ejemplo de nuestro diario vivir.

Esto es lo que les vamos a entregar, para que sigan una vida llena de fe, amor, esperanza y ante todo una vida en santidad.

Que aunque vengan los problemas, saben que pueden contar con la guía del Espíritu Santo y el Señor les dará la solución.

Vendrá la tentación, pero no caerán en ella.

“Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre” (Isaías 59:21 RV1960)

Por eso, cuando se dice que los padres bendigan a sus hijos, es para guiarlos día a día en la Palabra del Señor. Esto es una gran responsabilidad que hay que asumir como seguidores de Cristo y que a los años van a marcar de una forma positiva en la vida de los hijos en un futuro.

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22: 6 RV1960)

Realmente se está guiando, educando y enseñando a los hijos de acuerdo con la Palabra del Señor?. Le estamos entregando el “testigo” espiritual a los hijos. Es algo que me pregunto en estos tiempos tan difíciles, en la cual estamos atrapados no digo todos, pero la mayoría en este mundo consumista y materialista

“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2Timoteo 3: 15 RV1960).

Volviendo a las carreras de relevos, un equipo puede ser descalificado por varias razones: dejar caer el “testigo”, hacer un inadecuado intercambio de relevo, salida en falso, adelantar a otro competidor incorrectamente, evitar el paso de otro competidor. Por eso tiene que haber una adecuada sincronización en ambos competidores.

Padres, ¿ el “testigo” lo están recibiendo bien para continuar la carrera, hay una adecuada sincronización entre el Señor, los padres y los hijos o se está entregando mal y han sido descalificados en el caminar por la vida’

Hay que estar ocupados bendiciendo a los hijos, orar por ellos en todo momento, si es posible estorbándoles, eso sí con la Palabra del Señor. Y que los hijos procuren acercarse a sus padres, para que oren también por ellos.

Y orar, como Isaac oro y bendijo a Jacob “Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del roció del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto” (Génesis 27: 27-28 RV1960)

Señor bendice a los hijos, a los que te obedecen y siguen tus enseñanzas y con tu amor los protege.

Pregunto: ¿Cuál “testigo” queremos entregar a la futura generación?