Confirmados en la fe

Natanael Arévalo / Grupo de apoyo del Calderón Guardia /

Puede ser que muchas personas hayan tomado la decisión de recibir a Jesucristo como el Señor y Salvador de su vida, pero no han continuado en el desarrollo de esa nueva vida y se han conformado con una rutina religiosa inútil y sin fruto.

Pero los que no llegan a desarrollarse de esta forma son cortos de vista o ciegos y olvidan que fueron limpiados de sus pecados pasados, según os recuerda la Escritura en 2 de Pedro 1:9.

Por eso es importante que, si estamos en Cristo Jesús, conozcamos cuál es su voluntad y hacerla.

«No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos «, dice la Biblia en Mateo 7:21.

Así que tomemos en cuenta las palabras que el Espíritu Santo inspiró al apóstol Pablo de las cuales aprendemos los siguiente:

«Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. (Colosenses 2:6-7)

Vemos que después de haber recibido a Jesucristo como Señor de nuestra vida es necesario:

1-Andar en él

Esto quiere decir, seguir sus pasos, viviendo para hacer la voluntad de Dios, haciendo el bien como él anduvo mientras estuvo en la tierra.

“El que dice que permanece en Dios, debe vivir como vivió Jesús” (1 Juan 2:6).

2-Arraigarse en él

Significa echar raíces. Una buena planta tiene que echar raíces para permanecer firme y dar buen fruto, pues sino, es de corta duración.

“Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen”, (Marcos 4:16-17).

3-Sobreedificarse en él

Nuestro deber es construir toda nuestra vida en Cristo Jesús, quien es nuestra Roca y esto se hace con la Palabra del Señor.

«Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. (Mateo 7:24)

Y por supuesto no olvidemos ser agradecidos con Dios siempre, pues por su gracia y bondad recibimos todo lo bueno, como lo es esta Salvación tan grande.

«Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. (1 Tesalonicenses 5:18).