¡Cuándo no queremos escuchar!

Henry Calderón Garita / Asociado /

No escuchar, es un concepto que se define como “aquello que no se le presta atención”, “a lo que se oye” o “hace caso omiso de un consejo o aviso”.

No es lo mismo no oír, que no escuchar, para no oír solo basta con taparse los oídos, para no escuchar es suficiente con no prestar atención.

Me remonto a una historia y esta se encuentra en el capítulo 19 del libro de Génesis, que es la destrucción de Sodoma y Gomorra.

La Palabra del Señor, nos cuenta que dos ángeles llegaron a Sodoma en la tarde y encontraron a Lot, el sobrino de Abraham, sentado a la entrada de la ciudad.

Lot los saludó con respeto y los invitó a quedarse en su casa. Cuando estaban por acostarse, llegaron todos los habitantes de la ciudad y gritándole a Lot, le decían que sacaran a esos hombres, con el fin de hacerles el mal.

Pero la maldad era tanta de estas personas, que querían ingresar a la casa de Lot, pero ellos al instante quedaron ciegos.

Los ángeles le dijeron a Lot, saca a todos los familiares que tienes aquí, porque la ciudad va a hacer destruida.

En Génesis 19:14-16, leemos lo siguiente;  “Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba. Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: levántate, toma a tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad. Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad”.

Por su parte en Génesis 19: 25-26 dice: “Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”.

Aquí encontramos varias situaciones, pero voy a mencionar a tres.

La primera: son los yernos de Lot, que cuando les dijo que salieran de la ciudad porque el Señor, el creador del cielo y la tierra iba a destruir la ciudad, no hicieron caso de la recomendación de su suegro y creyeron que lo que decía era una broma.

Supongo que Lot llego asustado, ansioso y desesperado, insistiéndole a los yernos que huyeran por su vida, él seguramente les habló de los dos ángeles del Señor que estaban en su casa.

A pesar de las advertencias de Lot no hicieron caso.

La segunda: es la lentitud de Lot, su esposa y sus hijas para salir de la ciudad, como diciendo será cierto que lo que dicen los ángeles que va a suceder, o estaban alistando provisiones para el camino, no teniendo la confianza en que el Señor le iba a suplir y que en ese momento valía más la vida, que lo material.

Si no hubiese sido por la misericordia del Señor, no se salvan. Es tan grande el amor del Señor que le permitió a Lot y a su familia alejarse hasta un lugar montañoso.

La tercera: es cuando la ciudad se estaba destruyendo, le habían advertido que no miraran hacia atrás y la esposa de Lot no siguió el consejo y quedó convertida en estatua de sal.

Qué precio más caro pago la esposa de Lot, por no poder desprenderse de lo material y desobedecer el mandato del Señor.

Ten por seguro, que el Señor no los iba abandonar y les iba a dar todo lo que ellos iban a necesitar, sin tan solo hubiera confiado.

Y esa desobediencia y falta de confianza, fue trasmitida de forma negativa a sus hijas, ya que la historia termina en un incesto y la creación de dos naciones que siempre estuvieron atados a la idolatría y adoración a otros dioses paganos.

Como nos cuesta en estos tiempos escuchar la voz del Señor, tenemos tantas distracciones alrededor de nosotros que nos estorban para escuchar con atención lo que el Señor nos quiere decir.

Se puede mencionar distracciones tales como el materialismo, el mismo trabajo, los quehaceres diarios, el estudio y con esto no estoy diciendo que no se trabaje, que no se preparen académicamente, que no tengamos cosas materiales, lo que digo es que cuando ponemos estas cosas primero antes que lo espiritual, es muy difícil escuchar lo que el Señor nos quiere decir y lo que quiere que hagamos.

La esposa de Lot no quiso dejar lo que tal vez en años había construido, pero nunca miró lo que el Señor le tenía preparado para su familia, porque Él no los iba abandonar.

Que esto no nos pase a nosotros, poner atención al pasado y no poner atención a lo que nos tiene preparado para el futuro.

Por eso, hay que aprender a escuchar lo que el Señor nos quiere decir a través del Espíritu Santo.

¿Y cómo lo podemos escuchar? poniendo atención a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, a través de su Palabra y estando en comunión por medio de la oración.

 “Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edifico su caso sobre la roca” Mateo 7:24.