Henry Calderón: 29 años laborando para la CCSS

Nuestro entrevistado se llama Henry Calderón Garita, quien en abril del próximo año cumplirá tres décadas de trabajar para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Ha laborado en el San Juan de Dios, en la clínica de Ciudad Colón y ahora en el área de farmacia de la Clínica del Guarco.

Se afilió a Asocriip hace ya muchos años, gracias a las gestiones de la doctora Maureen Moulton.

En su opinión, Asocriip es un ministerio que hay que darle apoyo en oración y en lo económico, en virtud de que en estos momentos sus asociados son los únicos que pueden llevar el mensaje de Dios a los centros hospitalarios, por cuanto debido a la pandemia, los pastores ni los grupos de apoyo pueden ingresar.

Henry con Lucila, su esposa y Saúl, el único hijo que tienen.

En el área familiar, Henry Calderón está casado desde hace 27 años con Lucila Obando Masís y son padres de Saúl, joven de 26 años, quien toca la batería en el grupo de alabanza en la iglesia donde asisten.

Ellos como familia, se congregan en el Centro Misionero Pentecostés ubicado en Tres Ríos.

Los esposos Calderón junto con dos parejas más, son parte del liderazgo del grupo de matrimonios de esta congregación.

Ahí se encargan de coordinar todo tipo de actividades, para fortalecer los lazos matrimoniales en cada familia.

Henry le entregó su vida al Señor a los 19 años.

Un libro extraviado

En ocasiones, Dios usa las formas más extrañas para llevar a las personas a sus caminos y el caso de Henry Calderón es una muestra clara.

Tenía quizá unos 19 años, cuando estaba en la biblioteca de la Universidad de Costa Rica donde estudiaba y al llegar a su cubículo respectivo para hacer la lectura que requería, se encontró un libro que alguien había dejado perdido.

Él observó que entre las primeras páginas había una leyenda que decía en caso de extravío, favor devolver a tal persona y tenía un número telefónico.

Entonces, cuando concluyó su lectura asignada, fue a un teléfono público y la llamó.

Se quedaron de ver en un determinado lugar para la devolución y ahí la joven dueña del libro que era una misionera norteamericana que estudiaba en el país,  le habló de Dios y lo invitó a la iglesia Centroamericana de Curridabat, donde después de algunos días de asistir, le entregó su corazón al Señor.

Eso ocurrió aproximadamente hace 35 años y desde entonces ha permanecido firme en el evangelio y más bien luego ya casado, se involucró en el servicio de la obra de Dios.

Henry también suele escribir devocionales y reflexiones, algunas de los cuales eventualmente compartirá en Noti-Asocriip.