Importancia de los aspectos espirituales en la atención de pacientes quirúrgicos ( Final)

Marcelo Fonseca Canteros / Servicio de Cirugía, Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames, Iquique, Chile /

(Parte II y final)

Contexto clínico

Algunas cosas son difíciles de hablar con extraños, la religión y la espiritualidad caen en esta categoría.

El aforismo «no hablar de religión o de política», destinado a promover las relaciones armoniosas con los demás, a menudo parece guiar la relación médico-paciente.

Pero así como la generación anterior de médicos desmitificó la exploración en profundidad de la sexualidad, esta generación debe desmitificar la exploración de los aspectos espirituales y religiosos.

Taylors et al. evaluaron las actitudes de los pacientes ambulatorios de cirugía general y ortopedia respecto a la investigación sobre sus creencias religiosas, prácticas espirituales y su fe personal, encontrando que el 83% de los encuestados estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo en que los cirujanos deben ser conscientes de la religiosidad y la espiritualidad de sus pacientes.

El 63% coincidió en que los cirujanos deben tomar una historia espiritual y el 64% indicó que la confianza en su cirujano aumentaría si lo hiciera.

En un estudio realizado en Chicago, EE. UU., entre enero de 2006 a junio de 2009, 3.141 pacientes respondieron una encuesta sobre si deseaban discutir temas espirituales/religiosos durante su hospitalización, a lo cual el 41% respondió que les hubiera gustado hablar de estos temas y el 32% indicó que esto había sucedido.

La información entregada, entre otras cosas, permite tomar en cuenta las creencias en el manejo terapéutico y respetar la autonomía del paciente.

Además, el peso relativo de la espiritualidad y la religión en la sociedad es otro argumento para su exploración.

La espiritualidad se ha convertido en un aspecto relevante de la vida, sobre todo en áreas seculares en donde la religión se ha vuelto menos popular, pero su medición y definición es difícil.

Pero la creencia en Dios en el mundo occidental, según un estudio del International Social Survey Programme, varía entre el 40-100%.

Chile es un país religioso, en el cual el 78% de la población declara pertenecer a alguna religión y al igual que la mayoría de los países de Latinoamérica es un país de predominio católico.

En las últimas décadas se han producido varios fenómenos a tener en cuenta:

a) el porcentaje de la población que se dice católica ha ido disminuyendo, esto a merced del aumento de la población declarada evangélica, pero fundamentalmente del grupo ninguna/ateo.

Este último grupo pasó del 12% de la población el año 2006 al 22% el año 2014. Sin embargo, en este grupo (ninguna/ateo) el 65% cree en Dios, el 48% se define como una persona espiritual, pero no religiosa y el 18% realiza una oración o rezo por lo menos una vez al día y b) la observancia religiosa o religiosidad, entendida como el porcentaje que practica su culto una vez a la semana o más frecuentemente ha caído.

Pero, por otra parte, la asistencia a fiestas religiosas y las peregrinaciones a santuarios tienen un profundo arraigo popular.

De igual forma un alto porcentaje de profesionales de la salud se califica como espirituales y/o con una afiliación religiosa.

En Alemania -uno de los países con menor creencia en Dios- el 42,8% de los médicos se percibe a sí mismo como religioso y el 29% como espiritual.

En el caso de los profesionales chilenos de salud mental un 66% de los psicólogos y un 58% de los psiquiatras se declara creyente.

Lo anterior es muy importante, porque las creencias influyen en la práctica clínica.

Cheever et al. realizaron una encuesta a un grupo de cirujanos en Estados Unidos, en el cual se obtuvo que el 68% de los cirujanos afirmó que las creencias religiosas desempeñan un papel en su práctica clínica, un 47% de los cirujanos oraba/rezaba antes, durante o después de la cirugía, un 56% afirmó que sus creencias religiosas lo ayudaban a lidiar con la incapacidad para curar a los pacientes con peor pronóstico, el 53% reconoció ser guiado en el ejercicio médico por una fuerza superior a sus propias habilidades y el 66% aseguró que las creencias religiosas hacen una diferencia en su práctica clínica.

Experiencias clínicas

Existen múltiples áreas de la cirugía en las que se han realizado experiencias clínicas, pero la cirugía cardiaca es un área en la que el efecto de la espiritualidad y la religión en la salud ha generado una mayor, aunque limitada atención e investigación.

Participación religiosa: la religiosidad se ha relacionado con una mayor calidad de vida relacionada con salud, no solo en el mundo occidental.

Alzahrani et al. encontraron una correlación positiva entre la religiosidad y la calidad de vida en pacientes musulmanes de Arabia Saudita con diagnóstico de pie diabético.

Strawbridge et al. realizaron un estudio prospectivo de mortalidad a 5.286 personas, con un seguimiento de 28 años, para analizar la asistencia a actividades religiosas y la mortalidad. Ellos dividieron el estudio en 2 grupos:

1-Los asistentes frecuentes (por lo menos una vez a la semana) y 2) asistentes infrecuentes (menos de una vez a la semana).

Los asistentes frecuentes tuvieron una tasa de mortalidad más baja (RR: 0,64) y durante el seguimiento presentaron una mayor probabilidad de dejar de fumar, realizar más ejercicio, aumentar sus contactos sociales y seguir casados.

Otro estudio similar, con un seguimiento de 8.450 personas y excluyendo las variables de confusión (socioeconómicas, demográficas y de salud) demostró un significativo menor riesgo de muerte para los que asistieron a actividades religiosas más de una vez a la semana, versus los que nunca asistieron (RR: 0,77).

La magnitud del posible impacto de la religión en la sobrevida es equivalente a la abstinencia del hábito tabáquico, adicionando de 7 a 14 años de vida.

Preoperatorio: los factores psicológicos, especialmente la ansiedad preoperatoria, influyen en la evolución postoperatoria, en donde los pacientes más ansiosos presentan una recuperación más larga y tortuosa.

La preparación psicológica preoperatoria, llamada también psicoprofilaxis quirúrgica, está orientada a disminuir las complicaciones posquirúrgicas.

Hosseini et al. aleatorizaron 2 grupos de pacientes iraníes candidatos a cirugía de revascularización miocárdica, un grupo recibió 5 sesiones de entrenamiento espiritual preoperatorio basado en principios islámicos Zikr y el grupo control no.

Posterior a la intervención hubo una diferencia significativa en las puntuaciones de ansiedad entre los 2 grupos: grupo de intervención (19,48 ± 2,03) y grupo control (43,27 ± 5,49) (p < 0,000).

Por otra parte, se ha relacionado la presencia de conflictos espirituales y/o crisis existenciales en el preoperatorio con niveles elevados de interleuquina-6, condición que se asocia a una mayor mortalidad.

Oración: la oración puede ser definida como una forma de comunicación con la Divinidad o el Creador, siendo quizás la forma más frecuente de expresión religiosa.

La Biblia orienta a sus creyentes sobre su uso: «¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará».

Actualmente es clasificada dentro de las terapias complementarias y/o alternativas.

Un estudio conducido por el Centers for Disease Control and Prevention’s y el National Center of Health Statistics de Estados Unidos, encontró que la oración por motivos de salud era la terapia complementaria o alternativa más común (45,2% en los últimos 12 meses y 55,3% durante la vida).

Discusión

La atención médica integral requiere el reconocimiento de las dimensiones físicas, mentales, sociales y espirituales.

La omisión de cualquiera de estos aspectos resulta en una atención incompleta que puede generar una sensación de frustración e interferir en el proceso de curación de los pacientes.

Coincidentemente, la espiritualidad y la religión son una parte fundamental de la vida de muchas personas, por lo que se hace necesario que el equipo de salud las considere para el enfrentamiento terapéutico, no solo por razones éticas y legales, sino por las implicaciones en la morbilidad, mortalidad, calidad de vida e incluso económicas.

Las competencias profesionales, sobre todo en especialidades quirúrgicas, se entienden las relacionadas con la técnica, y esta se percibe muchas veces como opuesta y excluyente a los rasgos más humanos de las profesiones de salud.

Este pensamiento genera la omisión de la exploración de los aspectos espirituales y religiosos por la mayoría de los equipos quirúrgicos.

La evaluación de las necesidades espirituales y religiosas por parte del equipo de salud no debe ser impuesta a todos los pacientes, pero debe ser explorada y profundizada por todos aquellos pacientes que lo soliciten, e idealmente por los que serán sometidos a cirugías de alta complejidad, con pronósticos ominosos, con posibles secuelas deformantes, hospitalizaciones prolongadas y signos de crisis espirituales.

No es obligación del equipo de salud atender las necesidades espirituales y religiosas, pero sí identificarlas, respetarlas y realizar la derivación para que sean satisfechas por las personas más idóneas (capellanes, guías espirituales, etc.).

En el ámbito hospitalario son las unidades de acompañamiento espiritual las encargadas de coordinar la asistencia espiritual y religiosa no solo para los pacientes y familiares, sino también para el equipo de salud.

Conclusiones

La espiritualidad y religión son aspectos fundamentales para la gran mayoría de la población.

Su evaluación y atención permite otorgar una atención completa e integral durante el periodo perioperatorio, respetando las creencias y autonomía del paciente, obteniendo además múltiples beneficios clínicos.