José Antonio Solís: “Dios me llamó al evangelismo”

José Antonio Solís Rodríguez, es parte del grupo de apoyo del hospital de San Carlos, esta labor la realiza desde hace muchos años y en representación de la iglesia “Casa Camino de Vida”, pastoreada por Josías Méndez Salazar.

En conversación con Noti-Asocriip, don José Antonio recuerda que desde que abrazó el evangelio hace 17 años atrás, sintió una pasión por el evangelismo, pero este llamado nunca se hizo más fuerte, que cuando tuvo la oportunidad de ministrar pacientes en el hospital.

“Comencé a darme cuenta que de verdad el Señor me respaldaba cuando oraba por los enfermos y eso ayudó a mi fe, al tiempo que me dio ánimo para seguir ministrando a otros”, enfatiza don José Antonio.

Para él, escuchar con regularidad frases de los pacientes como ‘que dicha que vinieron’, ‘yo quiero que oren por mi’, se han convertido a través del tiempo como un estímulo para seguir adelante en el ministerio.

Recordando testimonios

Al consultársele a don José Antonio sobre testimonios que recuerde, mencionó el caso de un joven que estaba hospitalizado, quien con alguna regularidad iba a una iglesia, pero que siempre rehuía el momento del llamado a recibir a Jesús en el corazón.

“El nos confesó que de vez en cuando iba a una congregación, pero que pese a que Dios lo estaba llamando a un camino mejor, tenía como un muro interno que le impedía dar el paso”, dijo nuestro entrevistado.

Expresó, que este muchacho fue quebrantado por el poder de Dios en la cama del hospital.

“Ustedes han sido como ángeles con un mensaje de una nueva oportunidad, yo he sido un rebelde y tuve que caer en un hospital para recibir al Señor en mi vida, nos dijo ese joven”, afirma don José Antonio.

Días después Dios puso su mano en la vida de este muchacho, restaurándolo también físicamente.

“Recuerdo de un taxista que me lo encontré hospitalizado, con un diagnóstico serio de problemas en el corazón, yo le hablé de Jesús y le dije que si se animaba a creer que Dios podía sanarlo, él me dijo que si y en efecto el Señor lo sanó. Y posterior a que le volvieron a hacer los exámenes, estos mostraron que no tenía nada”, dijo.

“Otro caso es el de un primo de mi esposa quien fue a dar al hospital, producto de una situación muy grave de salud,  a tal magnitud que los médicos ya habían mandado a reunir a la familia para darle la noticia. Cuando estábamos de visita en el hospital para ministrar enfermos, me lo encontré  y luego de animar su fe, comencé a declarar salud en su cuerpo y Dios lo sanó, fue algo sorprendente”, enfatizó.

Pero lo maravilloso de esa oración es que cuando don José terminó de orar y de darle unas palabras más al familiar de su esposa, volvió a ver a un paciente que estaba a la par y le preguntó si quería que orara por él.

A lo que él respondió, “mientras usted oraba por su familiar, yo tomaba esa oración para mi, así que ya no necesita orar por mí, yo también me he declarado sano. Dando a entender que arrabató la promesa en el aire.

Pidió perdón y murió en paz

Vino a su memoria el día en que una enfermera le pidió que fuera a orar por un señor, que estaba entre la vida y la muerte, para que Dios se lo llevara, porque parecía que algo le obstaculizaba el deceso.

“Yo no puedo hacer eso, porque solo Dios da o quita la vida, pero si le puedo  hablar del mensaje de esperanza”, le expresé.

Y pese a que el paciente no hablaba, José Antonio le presentó las buenas nuevas de Jesús y luego le dijo, ¿qué si tenía que perdonar a alguien?

Le advirtió, que Dios nos ha mandado a perdonar, de lo contrario no entraría a su presencia.

“Lo puse a perdonar y pareciera que las palabras habían llegado a su corazón porque comenzó a llorar. Luego me enteré que murió a los dos días”, recuerda José Antonio.

Con Mayra Vega, su esposa.

Vida familiar

Este miembro del grupo de oración del hospital de San Carlos, está casado con Mayra Vega Sibaja, con quien ha procreado a tres hijos.