Manuel Solano: “Es apasionante ministrar en los hospitales”

Manuel Solano Ramos, pertenece al grupo de apoyo de Asocriip del hospital Calderón Guardia, al cual se unió después de su regreso de México hace dos años donde desarrolló una labor ministerial.

Para él, hablar de Dios en los hospitales es apasionante, como lo es predicar en los parques y en las calles.

Así lo aprendió desde la década de los años 80, cuando abrazó el cristianismo en Puntarenas, donde tuvo la oportunidad de formarse en lo espiritual viendo maravillas en las campañas al aire libre que se realizaban en la época.

“Soy evangelista por llamado, me apasiona ministrar en los hospitales y estoy deseando que se acabe esta pandemia para volver a orar por los enfermos”, afirmó este ministro.

Dirigiendo una congregación en Toluca, México.

Su experiencia social en México

En su paso por el Estado de México, específicamente en la zona de Toluca, tuvo la oportunidad de colaborar en el levantamiento de dos congregaciones.

Pero además de eso, participaba evangelizando a voz en cuello en las afueras de varios hospitales, al tiempo que les suministraban a los familiares de los enfermos algunos bocadillos y bebidas, para alimentarlos mientras esperaban resultados.

Repartiendo alimento en las afueras de algunos hospitales en México.

Hay que aclarar que en estos centros de salud, por la exagerada población y la gran cantidad de demanda, es imposible que los familiares puedan ingresar a los nosocomios, por lo que deben de quedarse en las aceras.

Esto lo aprovechaban los grupos cristianos de Sheffield Association of General Baptist Denomination, (la organización cristiana a la cual pertenecía en México), no solo para llevarles alimento físico, sino también espiritual.

La gente haciendo fila para recibir una bebida.

Orando por los enfermos

Manuel Solano es un fiel creyente de que Dios sigue haciendo milagros en la actualidad y que debemos de confiar, proclamando la Palabra con fe y autoridad.

Eso lo aprendió desde sus primeros años en el cristianismo y quedó tan fundamentado, que lo ha creído por siempre, experimentando excelentes resultados.

Por eso su mensaje es de esperanza, para toda aquella persona que ha recibido dignósticos complicados, donde la ciencia se rinde diciendo que ya no hay solución.

“Hay que volver a la sencillez del evangelio y creer como niños,  eso activa nuestra fe y provoca el mover de los dones del Espíritu a favor de la persona por la cual estamos orando, pero sobre todo hay que recordar que la Escritura dice  que no hay nada imposible para Dios”, afirma este evangelista.

En esa proyección social en las afueras de hospitales, se aprovechaba para presentar el mensaje del evangelio.