¡ Me dijeron que no !

Guillermina Gutiérrez Salicetti /

Cuántas veces, hemos tenido sueños, proyectos que no hemos logrado alcanzar, porque «me dijeron que no…», por no tener derecho, no ser apto, falta de requisitos …, hemos visto puertas que se cierran ante nuestros ojos y vemos a otros que con mayor facilidad lo logran.

La Escritura nos relata de un varón que era un adorador, salmista, limpio de corazón, sin embargo, un día se detuvo a mirar a los demás, como los impíos prosperaban con facilidad, no tenían congojas, no pasaban trabajos, además eran vigorosos, dice que se llenó de amargura y casi le da un cardiaco.

Salmo 73:21

“…se llenó de amargura mi alma y en mi corazón sentía punzadas… ”

Por eso no podemos quitar la mirada de Cristo, para no hundirnos en el mar de la desesperación.

Salmo 73:2 al 5 ¨… En cuanto a mí, casi se deslizaron mi pies, porque tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos, porque no tienen congojas, por su muerte, pues su vigor está entero, no pasan trabajos como los otros mortales, ni son azotados como los demás hombres…”

Sin embargo, el salmista no se dejó llevar por lo que miraba, por lo que le dictaba su corazón, sino que fue al santuario de Dios, y allí comprendió el fin de ellos.

Salmo 73:17  “…Hasta que entrando al santuario de Dios, comprendí el fin de ellos…”

También la Biblia nos refiere de un hombre que era el servidor del varón de Dios, pero un día el entró en pánico, por lo que estaba viendo, porque el miedo paraliza, entorpece, ya que veía únicamente a los enemigos que estaban alrededor y pensaba que eran muchos.

II Reyes 6:15. “…  se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¡Qué haremos?”.

Es importante escudriñar la Biblia, ir a la presencia de Dios para tener otro tipo de pensamiento, una visión diferente a lo que ven nuestros ojos naturales.

Por eso el profeta oró para que Dios le abriera los ojos espirituales al siervo y pudiera ver más allá de lo que se ve con los ojos carnales.

II Reyes 6:17 ¨… Y oró Eliseo y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor…”

Cuando luchamos solos, con nuestras fuerzas, sin Dios, vemos montañas imposibles y debemos darle la oportunidad a Dios para que nos ayude, creer que con él todo es posible.

Vemos otro caso como Dios interviene, si se lo permitimos.

Moisés iba a   repartir la tierra por familia, pero había un hombre Zelohefad, quien murió y no dejó varón para que heredara, solo tuvo mujeres:  Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa y a ellas les dijeron no …, que no tenían derecho, porque no contaban quien las representara, humanamente.

Estas mujeres no se dejaron dominar por la negativa, se presentaron ante Moisés, delante del sacerdote Eleazar, de los príncipes, de la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, para presentar su causa, ellas sabían que la ayuda no vendría de los hombres.

Destaca la valentía, la fuerza, el ánimo que tenían estas hermanas, al venir ante toda esta gente, al igual que David para enfrentar a Goliat, porque él conocía y sabía en quien tenía su confianza, por más gigante que sea la prueba, el muro, la batalla, enfrentó al enemigo.

Daniel 11:32 “… mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará…”

Las hijas de Zelohefad lucharon no solo por la causa de ellas, para no quedar desamparadas, sin heredad, sin lugar donde vivir, lucharon por el honor de su padre.

El triunfo fue de gran bendición no solo para ellas, sino para muchos otros que fueron beneficiados con este logro.

Números 27:4-7 ¨…¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por  no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre, y Moisés llevó la causa delante de Jehová. Y Jehová respondió a Moisés, diciendo. Bien dicen las hijas de Zelohefad; les dará la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasará la heredad de su padre a ellas …”

Por esta causa no nos desalentemos, tengamos ánimo, sigamos adelante, el Señor está con nosotros y él nos ayudará, aunque “me dijeron que no …” con el Señor todo es posible si puedes creer, el abre puertas, lo imposible lo hace posible, no te rindas.

Motivación:

Le has ofrecido el regalo de la salvación a muchos y dijeron que no… pero habrá uno que te dirá que sí, ejemplo: tú y yo dijimos si al Señor.    Bendiciones.

 

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