Médicos misioneros con loable labor en África

Fuente: Médicos Misioneros Cristianos /

Por primera vez en siglos, una tribu africana llamada “Los pigmeos Batwa” escucharon hablar de Jesús.  

La misión la realizó una familia de misioneros médicos que sintieron el llamado de Dios a predicarles el evangelio, llevando también ayuda y medicinas.  

El Dr. Scott Kellermann y su esposa Carol, han servido como misioneros médicos a los pigmeos Batwa y a sus vecinos cerca del bosque impenetrable en el suroeste de Uganda durante años . La Fundación Kellermann apoya los programas que ellos crearon.

“Estábamos perdidos, fumábamos, bebíamos y practicábamos brujería. Nos acostumbramos a vivir como animales en la selva, luchando entre nosotros. Éramos adoradores del diablo, hasta que los misioneros cristianos vinieron y nos presentaron a Jesús como nuestro Salvador, allí todo cambió, ahora hemos visto milagros extraordinarios de parte de Dios”, dijo Jovanis Nyirakayanje, oriundo de la región

Durante siglos, los Batwa eran habitantes de los profundos bosques y vivían en cuevas y árboles. Su vida era muy primitiva. También cazaban en las grandes selvas ecuatoriales de África.

La palabra pigmeo, del griego πυγμαιος, pygmaios, de pequeño tamaño, es la palabra  usada para referirse a una tribu de la selva africana, que pertenece a un reducido  grupo humano de cazadores y recolectores primitivos, los cuales viven en las profundas selvas ecuatoriales africanas. Los hombres miden menos de 1,5 metros en promedio y las mujeres un poco menos.

Las étnias más estudiadas son los Mbuti de la selva de Ituri, en la República del Congo.

Ellos son excelentes cazadores, lo hacen con redes, flechas y jabalinas, capturando a diversos animales sobre todo jabalíes antílopes, monos, cerdos, aves y otros animales.

Acostumbran recorrer la selva, recolectando frutas, tubérculos, raíces, miel, algo que suelen luego intercambiar con pueblos vecinos.

El Dr. Scott Kellermann, es un misionero médico estadounidense que dejó todo para servir al pueblo Batwa.

“Esta comunidad es muy primitiva, casi de la edad de piedra, los pigmeos eran conocidos como los guardianes del bosque. Pero todo eso cambió en 1992, cuando el gobierno de la capital de Uganda, Kampala, decidió convertir su hábitat en un parque nacional y patrimonio mundial de gorilas de montaña en peligro de extinción”, afirma este misionero.

Y agrega,  «el resultado fue que los Batwa fueron expulsados ​​de la selva, después de siglos de vivir en cuevas y árboles, entonces se han convertido en refugiados, sin techo, sin comida, sin ropa y sin refugio. Su situación es lamentable. Realmente estaban desapareciendo como grupo étnico. Las enfermedades los venían diezmando», dijo Kellermann.

Enterados de la grave situación de los pigmeos, esta pareja de misioneros dejó su cómoda casa en la capital de Uganda y se trasladaron a la pequeña población de Kisoro, que se encuentra en la selva del borde ecuatorial para comenzar un ministerio entre los pigmeos.

El resultado de este trabajo ha sido transformador. Cientos de pigmeos escucharon por primera vez de Jesús. Desde entonces, decenas de ellos están siendo bautizados.

También hay una escuela para que los niños aprendan a leer, escribir y que reciban clases de música. A todos se les da ayuda de materiales, alimentos y comestibles que los misioneros les suministran.