Necesito saciar la sed de mi corazón

Guillermina Gutiérrez Salicetti /

El ser humano trata de llenar el vacío del corazón con cosas vanas como: la fama, el dinero, vicios, placeres, lujos, pero nada de estas cosas podrán llenar las necesidades del corazón.

Cuando Dios formó al ser humano, dejó un vacío que tiene la forma de Dios, el cual no puede  llenarse por ninguna cosa criada, solamente Jesucristo puede llenar este vacío. Eclesiastés 3:11 ”… y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios …»

El rey Salomón, pidió sabiduría a Dios y fue el hombre más sabio de todos los sabios que vivió en la tierra y él se propuso saciar la sed de su corazón con todo lo habido y por haber.

En el libro de Eclesiastés, Salomón en el principio de su discurso, dice:  Eclesiastés 2:1-2 “… Dije yo en mi corazón: ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?

Vemos al hombre más sabio dando rienda suelta a su carne, sin embargo, al final de su discurso concluye: Eclesiastés 12:13-14“… El fin de todo el discurso oído es este: teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala…”

Tenemos el ejemplo de otro rey y este es el rey David, quien lo tenía todo, pero el pecado lo separó de Dios, lo cual lo llevó a reconocer que lo más preciado de todo ser humano es la paz y el gozo, lo que el mundo no puede dar, por eso David clama desde lo profundo de su corazón, según leemos en el libro de los Salmos 51:12 “… vuélveme el gozo de tu salvación …”

La separación del salmista David con Dios, fue tan fuerte que le dolía hasta los huesos. Salmo 51:8 “… Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido…”

También tenemos en la escritura la enseñanza de un mercader que salió a buscar perlas y recogió toda clase de perlas, pero cuando encontró la perla de gran precio, vendió todas las perlas que tenía, por obtener la perla de gran precio que es Jesucristo, porque Él es la verdad y la vida, él es el todo en el hombre.

El ser humano se dedica a trabajar tanto para acumular riquezas, pero cuando ha alcanzado alguna cantidad de ellas -porque dice la Biblia: que el ojo no se sacia de ver ni el oído de oír porque gastó sus años en la búsqueda equivocada del gozo y la paz- luego tiene que invertir todo el dinero ganado para recuperar la salud, que es un regalo de Dios, como dice el Señor Jesús, yo deseo que tengan vida y que la tengan en abundancia.

Consejo bíblico sobre el afán

El creador estaba presente cuando nos formábamos en el vientre de nuestra madre, el que conoce todas las cosas, que tiene nuestros cabellos contados, que conoce el principio y el final de nuestras vidas, da esta enseñanza: Lucas 10:39 “…María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía sus palabras.

Sin embargo, Marta estaba afanada y turbada en muchas cosas, en todo lo que es pasajero, dejando de lado lo que realmente es importante, y es la guianza que da la Biblia, para vivir en este mundo: Lucas 10:41 “… Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”

¡Bendiciones!