Pura Vida

Gonzalo Carranza / Ex presidente de Asocriip /

¿Cómo están amigos? Espero que «Pura Vida”.

Comparto con ustedes un pasaje del evangelio de Lucas 17:11-19 NVI.

Jesús sana a diez leprosos

Un día, siguiendo su viaje a Jerusalén, Jesús pasaba por Samaria y Galilea. Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, gritaron:

—¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!

Al verlos, les dijo:

—Vayan a presentarse a los sacerdotes.

Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios.

Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces.  Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano.

—¿Acaso no quedaron limpios los diez? —preguntó Jesús—. ¿Dónde están los otros nueve?  ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? Levántate y vete —le dijo al hombre—; tu fe te ha sanado.

En este pasaje de la vida de Jesús, lo encontramos de paso por un pueblo y aprovecho para reflexionar sobre el tema, ya que  muchas veces y en gran cantidad de circunstancias, Jesús ha estado de paso por nuestras vidas y es un momento trascendental, así como fue en la vida de los diez leprosos, necesitados, abandonados, desesperados por su condición de enfermedad y excluidos de la sociedad.

Así Jesús está pasando por este mundo en tiempos de esta pandemia, una sociedad desesperada, que no sabe a dónde ir, encerrada en su propia frustración.

Y mientras para muchos ha sido un tiempo para glorificar a Dios, para otros -necesitados de salud solamente- recibirán el favor de Dios y quizá muy pronto se olviden de reconocer la misericordia y los beneficios del Altísimo en sus vidas.

Es interesante notar que en el pasaje leído anteriormente, solo un extranjero regresó donde Jesús para agradecerle y glorificarlo, él era un samaritano y recordemos que para los judíos era una persona despreciable, sin embargo fue el único que mostró agradecimiento.

Es lo mismo que ocurre actualmente, la humanidad busca el favor divino, pero una vez que encuentra cómo satisfacer su condición, entonces no hay regreso para darle las gracias a Dios. Y el creyente no escapa a esta verdad. A veces tampoco somos tan agradecidos.

Asi es que, querido lector… si hoy gozas de ¡Pura Vida! dale la gloria a Dios, pero si no conoces al Señor,  arrepiéntete y entrégale tu corazón a Él, pues Jesucristo es el único dador de vida eterna.

Abrazos, que tengan una semana  ¡Pura vida!