Reflexiones con Gloria

Gloria Rodríguez / Directora de Mujeres sin Fronteras /

La mujer en el pozo (Juan 4:4-42)

Era como la hora sexta. Jesús estaba agotado y decidió descansar junto al pozo de Jacob.

Aquel no era un día cualquiera. En breves minutos estaba por darse un encuentro entre una mujer de Samaria y un judío.

Aquella era una cita que había sido programada en la agenda del cielo. El día y la hora ya estaban establecidas entre las personas indicadas.

Ella era una mujer de la que no sabemos su nombre ni su casa. No tenemos idea de cuál era su familia y la historia nos deja entrever que era de dudosa reputación.

Había tenido siete maridos y el que tenía ahora no era su marido.

En frente se encontraba el Mesías prometido, pidiéndole agua y hablándole de su condición y del agua de vida.

Esta mujer venía al pozo al medio día cuando nadie lo hacía. Quizá para evitar la murmuración y el rechazo de otras mujeres.

Pero ese día tenía un encuentro con el Salvador que cambiaría su historia para siempre y la sacaría del anonimato y el menosprecio para convertirse en la voz que anunciaría que había visto al Salvador.

Sus palabras hicieron que parte del pueblo fuera a verlo y lo reconocieran como el redentor.

Actualmente hay muchas personas en los pozos esperando por ti y por mi.

Dejemos el temor levantémonos y vayamos a los pozos de las ciudades a los afligidos y quebrantados, llevando el mensaje de amor y paz a todos los necesitados.