Reflexiones con Gloria

Gloria Rodríguez / Mujeres sin Fronteras /

Las manos

Hoy quiero hablarte de las manos.

Las manos son instrumentos que Dios nos ha dado.

Estas sirven para hacer el bien o para hacer el mal. Pueden ayudarnos a producir o a destruir. Nos permiten edificar o derribar.

Son útiles para crear, abrazar, curar, dar amor, componer música.

Y además nos dan la posibilidad de plantar y arrancar.

Las podemos usar para pintar, para dar ánimo al abatido, apoyo al deprimido e incluso para acariciar.

Caín las usó para matar a su hermano. Noé las utilizó para construir una extraordinaria arca que daría salvación a  su familia. Moisés con ellas ejecutó juicio sobre faraón y liberó al pueblo oprimido de Israel. Y luego abrió el mar Rojo haciendo maravillas.

David con sus manos liquidó a Goliat lanzando una piedra.

Sansón fue capaz de destruir a los filisteos. Y Amnón forzó y violó a su hermana con sus manos.

Muchos hombres y mujeres han usado sus manos para el bien de la humanidad. Otros lo han hecho para robar, matar, oprimir y hacer violencia contra la mujer.

Pero el mayor de todos los seres, Jesús las usó para sanar a los enfermos y liberar a los cautivos por el diablo. Con sus manos nuestro precioso Señor pudo resucitar muertos. El dio vista a los ciegos. Cojos y paralíticos pudieron caminar y por sus manos pudo limpiar leprosos.

El Mesías pudo mostrar su inmenso amor por otros con sus manos.

Sus manos supieron del clavo y la cruz. Esas manos fueron traspasadas por amor a la humanidad.

Y es que nuestra alma, todo nuestro ser interior se proyecta en cada una de las cosas que realizamos con nuestras manos.

Nuestras manos son la expresión de amor a Dios y a nuestros semejantes.

Todos tenemos un lenguaje corporal que se manifiesta a través de los movimientos de nuestras manos.

Saludemos a aquellos que necesitan un abrazo. Alimentemos al hambriento, demos agua al sediento, vistamos al desnudo. Oremos por el oprimido, levantemos al caído. Hagamos que nuestras manos agraden al creador.

Somos la iglesia del Señor. Por tanto, unidos y tomados de las manos construyamos un mundo mejor.