Ronald Molina: “Una voz  me dijo esa no es la vida que tengo para ti”

Ronald Gerardo Molina Chavarría, es un socio de Asocriip desde hace varios años y recientemente fue nombrado como coordinador de esta asociación en el hospital Monseñor Sanabria, junto con Edmundo Ordoñez.

Ha laborado para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS)  durante casi dos décadas, en puestos como técnico en refrigeración, asistente de pacientes y guarda de seguridad.

En el área familiar, está casado con Siary Mellisa García Blandón y es padre de Gabriel, David y Kimberly.

Ronald Molina con Ronald González, actual entrenador de la selección de fútbol.

Abandonó a Dios por el fútbol

Desde muy joven conoció al Señor y vio las maravillas que el Señor hacía en las campañas evangelísticas, pero su afán por el fútbol, la fama que da este deporte y los logros obtenidos en la cancha, lo fueron alejados paulatinamente de los caminos del Señor, a tal grado que comenzó a coquetear con vicios como el alcohol, por ejemplo.

Jugó en segunda división, en primera y hasta fue seleccionado nacional en sub 19 y sub 20, con entrenadores del calibre de Juan Luis Hernández Fuertes, Rodrigo Kenton y Carlos Campos, entre otros.

Camiseta que usó con el Municipal Puntarenas.

Ronald Molina, tenía una zurda prodigiosa que llamaba la atención con su técnica natural, que lo hizo estar en equipos como Puntarenas, Liberia y Turrialba, durante cinco años consecutivos.

Pero un día tuvo un accidente extraño, un vehículo pasó tan cerca que lo golpeó en la rodilla izquierda, dio vueltas en el aire y quedó postrado. El chofer se dio a la fuga.

Ese momento fue catastrófico para él, por cuanto se había fracturado exactamente la pierna que era clave para practicar su deporte preferido y del cual vivía.

Fue intervenido quirúrgicamente de un menisco roto, además tenía ligamentos afectados y una rótula dañada en forma parcial.

Eso lo hizo volverse a Dios y pedirle que la operación fuera un éxito, para seguir jugando.

Fue en ese lapso, que en una ocasión escuchó una voz que le dijo “esa no es la vida que yo tengo para ti”.

Un día un joven le regaló una Biblia, lo invitó a un grupo de célula y posteriormente a una congregación de las Asambleas de Dios.

A los tres meses lo volvieron a operar y el médico le dijo que ya no podía jugar más. Duro ocho años para recuperarse y dos sin poder trabajar.

Con Enrique Díaz del deportivo Saprissa.

Comprometido con Dios

Con todo lo que le pasó, Ronald comprendió que seguir jugando futbol no era la opción que Dios tenía para él y que como no asimiló eso al principio, el Señor había permitido el accidente.

Entonces fue cuando entregó su vida a Jesús por completo, por cuanto durante años había puesto al futbol en el primer lugar de su vida y no a Dios.

Actualmente, Ronald y su familia viven agradecidos con el Señor por tanta misericordia y bondad para ellos.

De tal forma, que cuando le hablaron de asumir una coordinación de Asocriip en el hospital, aceptó el compromiso, comprendiendo que esta es una gran oportunidad de servirle a Dios.

Con Siary Mellisa García, su esposa, además de Gabriel y David, dos de sus hijos.