Un llamado a ejercer nuestro derecho al sufragio

Róger Murillo/ periodista/

La última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) y la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica publicada el 25 de enero, refleja que entre las personas entrevistadas, el 86% manifiesta que sí votará el 6 de febrero próximo y que el 14% restante indica que no lo hará.

La disposición a votar es mayor que el promedio de concurrencia a las urnas registrado oficialmente, tomando en cuenta que en estos momentos el país atraviesa por una fuerte ola de contagios producto de la aparición de Ómicron, la cual ha demostrado ser mucho más contagiosa que variantes previas, aunque menos agresiva.

Al respecto, si bien es real que muchos expresan la intención de ir a votar, es muy probable que algunos no acudan a ejercer su voto. Esto ocurre porque no se ven atraídos por las opciones existentes, o por algún otro factor que les incline a no participar.

Debido a ello, además de consultarle a los encuestados si votarían, se indagó qué tan decididos están de hacerlo.

Al combinar las dos preguntas anteriores, fue posible determinar que los que manifiestan que sí irán a las urnas y que además, indican que es posible que vayan a votar o que están totalmente decididos a hacerlo, constituyen el 71% .

Esta cifra es similar al porcentaje de participación electoral en el país, aunque es un poco mayor que el promedio de las últimas dos décadas.

Al analizar a las personas con alta disposición de votar, el grupo más numeroso lo representan los indecisos, que es el 41%, porcentaje que mencionó no tener candidato en este momento.

Este grupo es 2 puntos porcentuales menor que el reportado el 19 de enero de 2022 y la misma cifra registrada en diciembre de 2021.

Es un privilegio

Pero la oportunidad de ejercer el sufragio, no solo es un derecho de todo costarricense, sino además  un privilegio con el cual no cuentan miles de personas en el mundo, por cuanto se les ha impuesto un régimen político, realizando elecciones fraudulentas donde los resultados ya se conocen con antelación.

A lo anterior hay que agregarle, que en otros países ni siquiera existe la posibilidad de votar para elegir gobernantes, los cuales son descendientes de castas tradicionales, familias monárquicas o dictadores autonombrados.

La vida democrática nos permite elegir nuestros representantes y delegar las funciones públicas en líderes destacados por sus capacidades, de quienes se espera que dediquen sus mejores esfuerzos por construir un mejor entorno común, aunque a veces no lo hagan.

Si nos fallan, se les aplicará el texto que se lee en el momento del traspaso de poderes: Si así lo hiciereis, Dios os ayude, y si no, Él y la Patria os lo demanden.”

Pero volviendo al tema, el derecho a votar es una de nuestras libertades más importantes como individuos. Garantiza que tenemos voz y que esta se escucha.

Debemos defender la idea de la democracia y una de las mejores maneras de hacerlo es votando en los próximos comicios.

Nuestro voto cuenta y es muy importante, puede hacer la diferencia en una elección y aunque parezca mínimo, expresa una opinión.

Si somos conscientes de lo relevante de nuestro voto, sabremos votar por representantes en los que confiemos o en los que al menos, veamos valores y principios que nos representen.

Si queremos que nuestros hijos y nietos vivan en un país mejor, démosle el ejemplo, que ellos nos vean ejerciendo este privilegio,  por cuanto  así inculcamos en las nuevas generaciones el respeto y el valor por este derecho de poder elegir a nuestras autoridades cada cuatro años.

Hay personas que han muerto por defender la oportunidad de votar, ahora nos corresponde a nosotros no desaprovecharla.

Pero sobre todo, no dejemos de orar por nuestros próximos gobernantes, para que tengan respeto a nuestro Dios y así se cumpla el precepto bíblico que dice «bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová».