“Un mundo bélico”

Henry Calderón / Voz del Asociado /

La palabra bélico, es un adjetivo que indica algo relativo a la guerra.

Procede del latín bellícum y a su vez de la palabra bellum (guerra).

Algunas palabras similares pueden ser: pleito, belicoso, guerra, agresivo.

¿Qué es un conflicto bélico?

Un conflicto bélico es una guerra o pleito entre dos o más personas por diferentes opiniones. También se puede decir que es entre dos o más grupos armados luchando. Las causas pueden ser por motivos económicos, religiosos o étnicos, involucrándose no solo grupos militares, sino también civiles.

Y esto es una realidad, en muchas naciones de los continentes hay conflictos bélicos  por diferentes razones, pero no deja de ser algo antihumano.

A nivel mundial la humanidad se está reponiendo de la pandemia covid-19. Pero en estos días, ha llegado una triste noticia que ha conmovido y afectado el planeta y es el conflicto bélico entre dos países.

Pero cuando leemos las noticias, se empieza a señalar culpables. Pero aquí no se va a decir quien es culpable, porque todos hemos contribuido de alguna forma a que existan guerras o pleitos.

¿Pero de dónde nacen estas guerras y pleitos?

“De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. (Santiago 4: 1-4 (RV 1960).

Que palabras más impactantes nos da Santiago inspirado por el Señor, a través del Espíritu Santo.

Las guerras o pleitos empiezan en el corazón del hombre, porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, falsos testimonios, calumnias, egoísmos, envidias y todo esto hace que se quiera tener de todo, sin importar el costo.

Las guerras o los pleitos empiezan en algunos casos en los propios hogares, donde se refleja orgullo, rencor, falta de perdón, no reconociendo sus errores o pecados.

Como cristianos, tenemos que mantenernos firmes, soportándonos unos a otros, así como hemos recibido el perdón, amor, misericordia a través del sacrificio y la sangre de Cristo.

De la misma forma debemos de actuar con nuestro prójimo y principalmente con la familia.

Y todos los días debemos humillarnos en oración delante del Señor, manteniendo la fe, obediencia  a su Palabra y procurando ser guiados por el Espíritu Santo.

Solo así, podemos buscar la santidad, delante del Señor.

“Señor Jesús, ayúdanos a mantenernos firmes, porque tu Palabra es vida, consuelo y respuesta para un mundo en crisis». Amén.