Carmen López: “Mi pasión es orar por los enfermos”

Carmen López Hernández es parte del grupo de apoyo, del hospital de San Carlos desde hace más de 20 años.

Siempre ha vivido en Los Llanos de Aguas Zarcas y desde ahí ha viajado hasta ese centro hospitalario a ministrar pacientes.

Todo eso lo ha hecho sin importar las inclemencias del clima, ni el riesgo de que el último bus de las ocho de la noche la dejara, algo que le sucedió con regularidad.

Para poder ir y volver, tenía que tomar varios buses, hasta que llegó el momento en que hubo un sistema de autobús más directo.

En la actualidad, ella le da gloria a Dios, que le ha deparado un automóvil, lo cual le alivió la congoja de límites de tiempo y le acorta la distancia de su labor evangelística.

Madre de Luis Andrés, Marvin, Carlos Luis y Francella, esta mujer de Dios de 62 años no ha dejado de servirle al Señor durante el tiempo de pandemia, porque para ella no hay descanso ministerial.

Aunque el espacio de ministrar enfermos en el hospital está suspendido, doña Carmen le habla del evangelio a cualquiera que se encuentre en la calle o que llegue a su negocio, pareciera que eso está en su ADN.

Su ministerio lo tiene bien definido, ella sabe que es evangelista, aunque no sea de programas radiofónicos, televisión, ni cruzadas multitudinarias, eso no es relevante para esta ministra de Dios.

Doña Carmen con un uniforme que identifica al grupo de apoyo del hospital de San Carlos.

No sabía cómo hacerlo

Carmen López tenía en su corazón el deseo de orar por los enfermos hospitalarios, pero no sabía cómo hacerlo.

“Un día que andaba en una diligencia en el hospital, me encontré a una persona a la cual se le había diagnosticado cáncer en el vientre, yo le dije que me permitiera orar, ambas comenzamos a sentir la presencia de Dios y nos quebrantamos. Lo que no me imaginé es que un enfermero nos estaba observando y cuando terminamos, él se me acercó y me dijo ¿le gustaría venir al hospital a orar por los enfermos? Yo le dije que si, pero no sabía qué hacer y él, que era socio de Asocriip, me ayudó para tener un carné y poder entrar sin problema, desde entonces hago esta labor para Dios y soy parte del grupo de apoyo”, dijo a Noti- Asocriip, doña Carmen.

Milagro tras milagro

Hablar con esta evangelista, es escuchar milagro tras milagro de su boca, sobre las cosas que Dios ha hecho durante tantos años.

Pero seleccionamos unos pocos casos, como el de Edgar, un trailero de la zona a quien conoció cuando estaba agonizando en el hospital, producto de un accidente en una moto.

Ella afirma que escuchó la voz del Espíritu de Dios que le dijo ‘solo dígale que reciba a Cristo’, ella fue a su cama, pidió permiso para acercarse y oró por él, diciéndole que entregara su vida a Jesús, aunque el paciente no podía hablar, porque estaba agonizando.

“Cerró su boca después de que yo oré y pensé… murió, pero él escuchó la oración y la presencia de Dios estaba ahí de tal forma que un enfermero que venía con un tanque de oxígeno, también la percibió y se quedó atónito”, recuerda nuestra entrevistada.

Y agrega “yo le pedí el número de teléfono a don Dennis la persona que estaba acompañándolo en la cama ese día lunes y le dije, yo lo llamo el miércoles a ver cómo ha seguido y en efecto lo hice. Cuál fue la sorpresa que don Dennis me dijo que ese martes los médicos lo bautizaron como Lázaro, porque había resucitado y  hasta le quitaron las máquinas. Actualmente Edgar, quien abrazó el evangelio, testifica por todas partes lo que el Señor hizo en su vida.

Nos contó además el caso de doña Lupe, una vecina de 80 años que estaba hospitalizada, parece que se había caído y se llevó un duro golpe, que le produjo serias complicaciones.

Ella estaba tan mal, que los médicos le dijeron a la familia que le compraran el nicho en el cementerio.

“Cuando me contaron lo que le había pasado a doña Lupe y el estado en que se encontraba, yo dije ‘Señor, déjala viva mientras yo llego el lunes´ y en efecto ese día fui y le pedí permiso a la coordinadora Ana Patricia para orar  y cuando llegué estaba tan delicada, que la enfermera me dijo, solo puede entrar cinco minutos y yo dije ‘suficiente para que Dios haga un milagro’ y el Espíritu Santo me dijo, solo dígale que acepte a Cristo, entonces me acerqué y le di el mensaje apretando su mano- ella estaba en coma- en eso llegó un médico que me dijo, ‘estoy haciendo visita’ y la enfermera se me acercó para decirme que tenía que retirarme. Pero yo hice lo que el Señor me había dicho, eso era suficiente y me retiré”, dice doña Carmen.

El día siguiente preguntó por ella y le dijeron que había abierto los ojos y luego se levantó milagrosamente. Actualmente doña Lupe está en perfectas condiciones.

“Luego está mi primo Andrés con un cáncer fulminante a quien lo ungí con aceite y ahí está vivo, otro primo que no le dieron esperanza y Dios lo sanó y así infinidad de casos”, expresa esta evangelista del grupo de apoyo del hospital de San Carlos, quien tiene tantos testimonios, como para escribir un libro.